A nivel mundial, las caídas son la segunda causa de muerte por traumatismos involuntarios, cobrando la vida de unas 684.000 personas al año. Lo más preocupante es que los mayores de 60 años son quienes sufren las caídas con consecuencias más fatales.
¿Y en Chile? Pues, no es ajeno a esta problemática. Según datos del Ministerio de Salud y otras fuentes de autoridad:
- 1 de cada 3 adultos mayores (30%) sufre al menos una caída al año.
- Esta cifra se eleva al 50% en personas mayores de 80 años.
- Santiago de Chile destaca como la ciudad de Latinoamérica con la mayor prevalencia de este tipo de eventos, alcanzando un 34%.
- Un dato crítico: el 40% de los afectados pasa más de una hora solo en el suelo antes de recibir ayuda, lo que agrava significativamente el pronóstico.
La buena noticia es que la mayoría de las caídas son prevenibles si tomamos medidas realistas y directas.
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Respuesta enfocada en la persona
- Ejercicio con propósito. No basta con caminar. Es fundamental realizar programas que mejoren el equilibrio y la fuerza muscular, como el Tai Chi o ejercicios específicos de kinesiología. En cualquier caso, siempre se debe contar con la orientación de un geriatra o un médico internista de confianza que evalúe las condiciones generales y necesidades específicas del paciente.
- Cuidar la alimentación. El fortalecimiento muscular parte de una dieta orientada a prevenir la sarcopenia. Buscar la orientación de un nutricionista o un médico nutriólogo que recomiende cantidades y tipos de proteína ideales para nuestros seres queridos es una medida crucial.
- Revisión de medicamentos. Es clave evitar la automedicación y mantener la buena práctica de conversar con el médico sobre los efectos secundarios de los fármacos que se requiere tomar y medidas para contrarrestar posibles efectos adversos como mareo o somnolencia.
- Controles de visión y audición. Una revisión anual puede detectar cambios de la vista o el oído que afectan la estabilidad y la capacidad para responder a retos cotidianos.
- Prácticas seguras de movimiento y desplazamiento. Los cambios de posición como sentarse, levantarse o acostarse realizarse con calma y firmeza para evitar mareos por bajas de presión. Por ejemplo, cuando se ha permanecido mucho tiempo acostado o bien al levantarse en la mañana, se recomienda sentarse unos segundos al borde de la cama antes de ponerse de pie; o bien si se ha adoptado la posición de “agachado” momentáneamente para recoger o revisar algo en el piso, el regreso a la posición erguida debe hacer lentamente para evitar mareos.
Adaptación del hogar: casa a prueba de caídas
Transformar el hogar no requiere obras gigantescas, sino cambios estratégicos:
- Baños seguros. Instalar barras de apoyo cerca del inodoro y dentro y fuera de la ducha. Usar alfombras antideslizantes y, si es necesario, un asiento de ducha.
- Iluminación. Asegurarse de que los pasillos y el camino al baño tengan luces nocturnas automáticas o sensores de movimiento.
- Despejar el camino. Eliminar todas las alfombras pequeñas o fijarlas con cinta o pegamento especial. Los cables deben ir pegados a los muros y no estar en medio del paso.
- Organización. Dejar los objetos de uso frecuente a la altura del pecho para evitar el uso de escaleras o banquitos, o tener que agacharse demasiado.

Factores a prestar especial atención
Cuando se trata de la seguridad de nuestros seres queridos, no debemos esperar a que ocurra un accidente para tomar cartas en el asunto. Existen señales de alerta que nos indican que es momento de intervenir, como por ejemplo si la persona se apoya en los muebles al caminar, tiene dificultad para levantarse de una silla sin usar las manos, o si ha reducido sus salidas por miedo.
En BETTEN, sabemos que contar con los insumos correctos marca la diferencia. Desde andadores y bastones que devuelven la seguridad al caminar, hasta camas clínicas que facilitan la recuperación posoperatoria y barras de seguridad que transforman el baño, cada herramienta es un paso hacia una vida más plena y segura.
La prevención es una conversación que no puede esperar. La tranquilidad de saber que nuestros seres queridos están protegidos en su propio hogar no tiene precio.
¿Te preocupa la seguridad de algún familiar en casa o has notado que le cuesta más moverse últimamente? Conversemos. Estamos aquí para asesorarte sobre las mejores soluciones para mantener su independencia y calidad de vida.