Una de las preocupaciones más comunes en relación con el envejecimiento es perder independencia y movilidad. Y aun así, a menudo ignoramos la enorme amenaza que representa la rigidez física para nuestro bienestar.
Uno de cada tres adultos mayores chilenos sufre al menos una caída al año. Y un estudio reciente reveló que casi el 95,89% de los adultos mayores evaluados presenta algún nivel de riesgo de caídas, y el 86,35% ya tiene algún grado de dependencia funcional.
En la base de todo aparece la inactividad: pasar más de 12 horas sentados —algo común en personas de edad avanzada— debilita los músculos, reduce la movilidad y deteriora el equilibrio. Además, después de los 50 años, perdemos cerca del 2% de nuestras fibras musculares cada año, un proceso que acelera la discapacidad y el riesgo de accidentes.
Cómo lograr que la Yoya se mueva un poco
Mateo entró al departamento de su abuela, la Yoya, y la encontró donde mismo la dejó ayer: en el sillón frente al televisor. Desde que se tropezó con una alfombra hace seis meses, la Yoya decidió que “moverse menos es vivir mejor”. Mateo dejó las bolsas de la farmacia y se sentó a su lado.
—Abuela, te traje el bastón nuevo de BETTEN. Y el técnico viene mañana a instalar las barras en el baño —dijo Mateo con suavidad—. Pero esto es solo la mitad de la pega. Si no te mueves, te vas a “oxidar” y el próximo tropezón será peor porque tus piernas no van a saber cómo reaccionar.
La Yoya lo miró con escepticismo, pero no dijo nada. Mateo le dejó sobre la mesa una guía de ejercicios que le había impreso. Al salir, Mateo fingió no ver cómo ella estiraba la mano para hojear el documento mientras pensaba: “Esto ya lo logré. Ahora veamos cómo logro que los ponga en práctica”.
Perder el miedo es la clave
La fuerza muscular está directamente relacionada con la agilidad; y, una menor agilidad predice un mayor miedo a caerse.
El investigador Tom Michaud sugiere que el miedo a la caída por sí solo incrementa el riesgo de caída, ya que la persona limita sus actividades, se vuelve más sedentaria y, por ende, pierde el equilibrio que aún le quedaba.
Eso sucede porque cuando un adulto mayor deja de moverse por miedo, entra en un círculo vicioso de pérdida de masa muscular y rigidez articular. A largo plazo, las consecuencias son devastadoras para la autonomía: un 40% de los adultos mayores que son hospitalizados por una caída no vuelven a vivir de forma independiente.
Por lo tanto, la respuesta saludable es mantenerse activo y realizar ejercicios de flexibilidad y fuerza; pues ello puede reducir las tasas de caídas de manera apreciable, y devolver la confianza, lo cual redunda en una mejor calidad de vida. Quienes mantienen niveles adecuados de agilidad tienen mayor confianza en su capacidad para realizar tareas diarias, lo que se traduce en una reducción sustancial del riesgo.
Medidas básicas para recuperar la flexibilidad y agilidad
Para combatir el miedo a la caída, prevenir la rigidez muscular y mejorar la respuesta física durante la adultez y la vejez, te recomendamos seguir estos consejos simples de organizaciones de la talla de MedilinePlus:
La agilidad como escudo
Mantener la flexibilidad en la adultez y trabajar en ejercicios de agilidad es mucho más efectivo que paralizarse por miedo a sufrir accidentes. El miedo nos encierra y nos debilita, mientras que el movimiento nos protege. Un cuerpo flexible puede reaccionar a tiempo ante un resbalón, agacharse con seguridad para recoger algo o levantarse de una silla sin perder el aliento.
En BETTEN, sabemos que adaptar el entorno es tan necesario como mantener el sedentarismo a raya. La meta es clara: un cuerpo ágil para una mente segura.