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Alimentación para personas con demencia

Escrito por Mariví Coello | 23 de septiembre 2026

Las necesidades alimentarias de las personas que sufren demencia se definen al plantearse tres preguntas clave:

 

  1. Principales dificultades alimentarias de las personas con demencia y cómo superarlas
  2. Dieta MIND: lo mejor de las dietas mediterránea y antihipertensiva
  3. Efectos de la dieta MIND en el cerebro del adulto mayor con demencia

 



 

Principales dificultades alimentarias de las personas con demencia y cómo superarlas

 

Como parte de la enfermedad, las personas con demencia podrían enfrentarse a uno o más de estos retos:

 

  • olvidar comer, al perder la noción del tiempo, no sentir hambre o no tener los alimentos a la vista;
  • al contrario, olvidar que se ha comido y, al no sentirse llenos, comer varias veces;
  • desarrollar fijación por alimentos con sabores específicos, como dulce o picante, por ejemplo, y no querer ingerir otros;
  • disminución del apetito, por efecto de estados de ánimo depresivos o de ciertos medicamentos;
  • olvidar cómo cocinar o incluso cómo comer;
  • olvidar hidratarse; o directamente negarse a hacerlo.

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Para superar este tipo de problemas, los expertos recomiendan:

 

  • establecer y cumplir un horario para cada comida;
    • incluir en el menú los alimentos de agrado del paciente. Si tiene preferencias por alimentos poco saludables, dejar un margen de hasta 20% para incorporarlos. Así se le harán más atractivas las comidas y las dsfrutará más;
    • permitirle combinar los alimentos como prefiera y comerlos en el orden que prefiera y ofrecerle un trato amable,
  • privilegiar alimentos que se puedan comer con las manos;
  • crear un ambiente tranquilo y libre de distracciones;
  • propiciar temas de conversación agradables durante la comida;
    • comer junto con el paciente, para que pueda ver cómo se hace e imitarlo;
    • involucrarlo, durante tanto tiempo como sea posible, en todas las actividades asociadas a la elaboración de los alimentos, desde crear la lista de compras, organizar los alimentos en la despensa, hasta cocinar y poner la mesa;
    • no apresurarlos, sino más bien darles su tiempo para que coman con calma;
    • ayudarlos a cuidar la hidratación tanto a través de la ingesta de agua como a través de la preparación de sopas, batidos y geltainas;
  • tratar sus accidentes como derrames y confusiones con total naturalidad;
  • emplear manteles y platos adaptados y de colores llamativos que faciliten su identificación, y evitar los que tienen patrones confusos.

 

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Dieta MIND: lo mejor de las dietas mediterránea y antihipertensiva

 

La dieta MIND combina las dietas mediterránea y DASH (sigla en inglés ‘para enfoques alimentarios para detener la hipertensión’), e incluye: a. cantidades relativamente altas de frutas (en especial arándanos), vegetales (en especial, hortalizas de hoja verde), aceite de oliva, pescado, aves y legumbres; y b. cantidades moderadas de cereales integrales, productos lácteos de bajo contenido graso y frutos secos.

 

Por otro lado, esta dieta limita a consumo ocasional: carnes rojas, quesos grasos, mantequilla, margarina, productos fritos, repostería y dulces.

 

En este plan alimentario quedan totalmente excluidos los alimentos ultraprocesados: embutidos; enlatados; bebidas, salsas y mermeladas envasadas; snacks salados; sopas, condimentos y golosinas industriales; helados, postres y galletas empaquetados.

 

Efectos de la dieta MIND en el cerebro del adulto mayor con demencia

 

Para cualquier persona, con o sin condiciones médicas específicas, es conveniente una dieta baja en sodio, azúcares y grasas saturadas y rica en fibra y proteínas magras, tal como aconseja la dieta MIND.

Y para el adulto mayor, en especial aquel que padece demencia, este enfoque se erige como un aliado fundamental del bienestar, pues se ha comprobado que ayuda a ralentizar el deterioro cognitivo, a mejorar el sueño y a proteger el tejido cerebral de los embates de las enfermedades que causan demencia.

Asimismo, el consumo de alimentos ricos en vitaminas, carotenoides y flavonoides ayuda a proteger el tejido cerebral al reducir el estrés oxidativo y la inflamación. Finalmente, esta dieta puede ser beneficiosa para la salud cardíaca, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.