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Qué hacer cuando un familiar sufre una caída grave

Escrito por Mariví Coello | 15 de mayo 2026

En un mundo ideal, ninguno de nuestros seres queridos tendría que pasar por el susto de un accidente. Todos caminaríamos con paso firme sobre nuestros propios pies, sin dolores ni lesiones que limiten nuestra libertad. Pero la realidad se nos presenta diferente: 1 de cada 3 adultos mayores en Chile sufre al menos una caída al año, una cifra que asciende al 50% en personas mayores de 80 años.

Aunque lo correcto es hacer todo lo posible por prevenir, a veces la vida nos pone a prueba con un evento inesperado. En ese momento, la clave responder de manera saludable, cumpliendo todas las instrucciones médicas y buscando soluciones que preserven la movilidad de la persona afectada.


El pánico no es un aliado, la orientación médica sí

Andrés sintió que el mundo se le venía abajo cuando encontró a su padre tendido en las escalinatas de la entrada de la casa. En medio de los nervios, llamó de inmediato a la ambulancia y corrió tras ella a la urgencia. Durante el trayecto, su cabeza no paraba de proyectar una película de terror: se imaginaba que su papá jamás volvería a caminar y que él tendría que hacerse cargo de cada uno de sus movimientos por el resto de la vida. El miedo al futuro puede ser tan doloroso como la caída misma.

Pero la conversación con el médico de turno le trajo mucho alivio:

“Mire, Andrés, dentro de todo, la sacó barata. No va a hacer falta cirugía; con un yeso y una buena fisioterapia después de retirarlo será suficiente. Eso sí, deben cumplir todas las indicaciones al pie de la letra. Tras el reposo, necesitará apoyarse en un andador por un tiempo, luego quizás baste con un bastón, hasta que pueda volver a andar solito con precaución”.

Y también le dejó un consejo vital: “Instalen barras de seguridad y barandas en el baño, las escaleras y la entrada; no queremos que esto se repita”.  Aún con el corazón apretado, Andrés encontró consuelo al saber que su padre podría recuperar su independencia paso a paso.

¿Qué hacer ante una caída? Guía paso a paso

Cuando ocurre un accidente grave, los primeros minutos son determinantes para una recuperación pronta y eficiente. Desde BETTEN, sugerimos este protocolo de acción:

1. Evaluación inmediata (Minuto 1)

Es fundamental mantener la calma para no transmitir angustia al familiar. No mover al paciente. Evaluar si hubo pérdida de conocimiento, confusión, dolor intenso en la cadera o espalda, si hay alguna hinchazón muy notoria, heridas o deformidades, o si hay alguna extremidad que no pueda mover.

  • ¿Cuándo llamar a emergencia? Marca de inmediato al 131 (SAMU) o a tu servicio de rescate si tu familiar está inconsciente, confundido, tiene sangrado que no para o hay sospecha de fractura. Si ha pasado más de media hora en el suelo, existe riesgo de hipotermia o deshidratación, por lo que la atención médica es urgente incluso si no parece haber lesiones graves.

2. Comunicación y consuelo (Minuto 2)

Si la persona está consciente, pregúntale qué le duele y explícale su condición, si requiere traslado o puede levantarse. En caso de haber llamado a la ambulancia, explícale que no hay por qué alarmarse, que la ayuda viene en camino y en la urgencia lo van a ayudar. Transmítele calma y confianza y ofrécele el apoyo que solicite, siempre y cuando no comprometa su bienestar (según las condiciones detectadas en el paso 1).

3. Levantarse gradualmente (Minuto 3)

Solo si no hay dolor intenso, heridas graves o deformidades, ayúdalo a girarse de lado y a apoyarse en manos y rodillas (posición de gateo). Acércale a una silla firme para que se impulse lentamente. Una vez sentado, debe esperar unos minutos antes de intentar ponerse de pie para evitar mareos por cambios de presión.

4. Aprender del accidente (Una vez atendida la emergencia)

Este es el mejor momento para evaluar la seguridad del entorno donde ocurrió el accidente y la capacidad del paciente de reaccionar ante estos retos. Invita a un equipo de expertos a evaluar los riesgos en el hogar y considera sus recomendaciones sobre adaptaciones del hogar para la seguridad del adulto mayor.

Si un calzado inadecuado o la debilidad física del paciente tuvieron algún rol en el evento, es momento de pensar en un cambio de calzado por uno que sea cómodo, flexible y antirresbalante o de iniciar un programa de fortalecimiento del aparato musculoesquelético debidamente supervisado.


 

El camino a la recuperación: abrazar las ayudas técnicas

Una vez que el médico ha dado el diagnóstico y el plan de tratamiento, es fundamental contar con los implementos adecuados. En Chile, existen proveedores especializados que ofrecen tanto venta como arriendo de equipos de asistencia, lo cual es ideal para recuperaciones temporales o procesos posoperatorios:

  • Camas clínicas. Con sus versiones eléctricas y manuales, son indispensables para pacientes que requieren reposo prolongado o tienen movilidad muy reducida.
    • Sillas de ruedas y scooters. Ayudan a preservar la movilidad para quienes no pueden caminar mucho. Los scooters son ideales para salir al exterior.
  • Andadores y bastones. Cuando se retoma el caminar, el andador brinda una base de apoyo amplia y segura; el bastón es mejor para quienes ya se mantienen en pie por más tiempo.
  • Barras de seguridad y adaptaciones del baño. El baño es el lugar más peligroso de la casa, donde ocurren la mayoría de los accidentes. Instalar barras de apoyo en la ducha y junto al inodoro es una de las mejoras que salvan vidas. Además, hay alzabaños (adaptador para el WC), que evitan que el familiar tenga que hacer esfuerzos excesivos al sentarse o levantarse, reduciendo el riesgo de nuevos accidentes.
  • Cojines ergonómicos y ayudas para la vida diaria. Para quienes pasan mucho tiempo sentados o acostados, los cojines ergonómicos y colchones antiescaras son fundamentales para proteger la integridad de la piel. También existen ayudas para la alimentación e higiene personal que facilitan las tareas cotidianas durante el posoperatorio.

Es muy importante no perder de vista que la elección de cualquier equipo debe estar orientada por un profesional de la salud, ya que un artículo mal seleccionado puede entorpecer la rehabilitación. Además, es indispensable un cambio en la perspectiva con que se enfocan estos equipos: no se trata de un símbolo de debilidad, sino de un apoyo que preserva la movilidad y la independencia.

Invertir en independencia

Enfrentar una caída grave en la familia es un proceso estresante, pero la tecnología y la asistencia médica disponibles hoy en Chile permiten que la recuperación sea mucho más llevadera. No minimices nunca un accidente; incluso si el familiar “parece estar bien”. Una consulta médica es obligatoria para descartar fracturas ocultas o problemas de salud subyacentes como la sarcopenia.

En BETTEN, sabemos que adaptar el hogar y contar con los insumos correctos no es un gasto, sino una inversión en la independencia y calidad de vida de quienes más queremos. Siga las recomendaciones de su médico al pie de la letra y recuerde que, con el apoyo adecuado, su familiar podrá volver a caminar con la seguridad que se merece. ¡Estamos aquí para acompañarlos en cada paso de su recuperación!